Consecuencias

La MGF, además de ser un grave atentado contra los derechos humanos y ser muestra de la dominación que en muchos lugares, ejercen los hombres sobre las mujeres, entraña consecuencias físicas para ellas, en ocasiones tan graves, que pueden llevarlas a la muerte o a secuelas permanentes. Las complicaciones que aparecen tras una mutilación genital pueden ocurrir inmediatamente, a medio o a largo plazo tras su realización además, conllevan problemas sexuales, sociales y psicológicos.

Complicaciones inmediatas y a medio plazo

Hemorragia: la ablación del clítoris y de los labios menores conlleva la sección de de gran cantidad de vasos sanguíneos través de los cuales fluye sangre a elevada presión. La hemorragia es la complicación más frecuente de la mutilación y en ocasiones puede ser tan grave que cause la muerte de la niña o mujer. Además, también puede producirse un sangrado a medio plazo por desprendimiento del coágulo que cubre la herida.

Dolor muy intenso. Los genitales externos son una zona con una rica inervación, por lo que su manipulación sin anestesia es muy dolorosa

Choque secundario al sangrado y/o al dolor

Infección y sepsis por la realización del procedimiento sin medidas higiénicas, ya que es frecuente el uso de instrumentos y medios contaminados para la sección y posterior cauterización de la herida.

Lesiones de los tejidos cercanos: uretra, vagina, perineo y recto debidos a la poca pericia de la mutiladora, que puede ser una persona ancianas con mal pulso y visión ya deteriorada, unido al hecho de que el dolor hace que sea difícil que la niña / mujer se mantenga quieta durante la operación

Retención de orina a consecuencia del dolor, de la inflamación o por lesión directa de la uretra

Muerte secundaria a alguna de las complicaciones

Complicaciones a largo plazo

Estas varían según el tipo de MFG

Tipos I y II:

Las complicaciones que aparecen más frecuentemente son: Infecciones recurrentes del tracto urinario, infecciones pélvicas e infertilidad, abscesos, fístulas vesico-vaginales o recto-vaginales, quistes dermoides, queloides, , hepatitis B, infeción por VIH/SIDA u otras enfermedades de transmisión sanguíneas y relaciones sexuales dolorosas.

Tipo III

Incluye todas las complicaciones de los tipos I y II, pero al ser más extensa, se añaden otro tipo de problemas como resultado de la obstrucción mecánica creada por la cicatriz que cubre la uretra y la vagina. Además de las lesiones derivadas de la “apertura” y “cierre” necesarios en cada parto:

Consecuencias psicológicas, sociales y sexuales

La mutilación puede estar marcada con sentimientos de miedo, angustia, sumisión e inhibición y bloqueo emocional. La memoria del hecho las acompaña durante toda su vida

Algunas mujeres sufren, además de menstruaciones dolorosas, dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), debido a las cicatrices, a la estenosis vaginal o a las infecciones. En los casos de infibulación (tipo III), la penetración vaginal puede ser imposible sin reabrir la cicatriz

Pude producirse vaginismo por lesiones en el área vulvar e intentos repetidos y muy dolorosos de penetración.

La experiencia de la MGF se ha asociado a una serie de desórdenes mentales y psicosomáticos como alteraciones del apetito y del sueño, pesadillas, ataques de pánico, dificultades para la concentración y el aprendizaje. Al crecer, pueden experimentar sentimientos de pérdida de autoestima, depresión, ansiedad crónica, fobias, pánico e incluso alteraciones psicóticas. Muchas mujeres padecen sus problemas en silencio, incapaces de expresar su dolor y su miedo.

En algunos casos, la aparición de fístulas vesico-vaginales o recto-vaginales, las conduce a la marginación social.

Además, las niñas o mujeres que no han sido mutiladas pueden ser estigmatizadas y rechazadas por su comunidad y no poder contraer matrimonio.