Una vez planteado el tema, es importante dejar a la persona que se exprese y saber escuchar. Muchas mujeres probablemente han tenido pocas ocasiones, o ninguna, para expresar sus sentimientos con respecto a su propia MGF y el hecho de poder hablar de ello le puede hacer revivir el trauma sufrido al mismo tiempo que le ayuda a liberar su propio dolor. Según lo vaya haciendo, podrá pensar con más claridad y ser capaz de ver otros puntos de vista.
Para que la persona pueda expresarse libremente es importante que la relación se establezca en un clima de absoluta confidencialidad. Al mismo tiempo, la información que se le suministra debe ser clara y comprensible para ella
Hay que escuchar, y al mismo tiempo mantenerse firme sobre los aspectos negativos de la práctica. Para ayudarla con el conflicto que se le plantea se puede hablar de otras prácticas nocivas que se han abandonado (el vendaje de los pies, la quema de viudas con sus maridos muertos en India, la clitoridectomía victoriana, etc.) así como de los aspectos positivos de su cultura (lactancia de los niños, apoyo de la familia extensa, contacto físico constante entre la madre y el bebé, el cuidado de los niños por toda la comunidad…).